El mejor vino del mundo es… Ribera del Duero

Castillo de Peñafiel. Museo del Vino. Valladolid. Castilla y León. España.© Javier Prieto Gallego
La Ribera del Duero en los medios
Reportaje publicado en la revista VIAJAR (4/3/2013)

Ribera del Duero ha sido distinguida como la Mejor Región Vitivinícola del Mundo 2012 por los prestigiosos premios Wine Star Awards. La Ruta Ribera del Duero, que transcurre en paralelo al río a través de las cuatro provincias castellano-leonesas que conforman la Denominación de Origen, ofrece una amplia panorámica de su rico patrimonio cultural. Una región que vive por y para el vino, pero que ofrece otros muchos acicates para el visitante.

Un millón de hectáreas

O lo que es lo mismo, diez mil kilómetros cuadrados. Esta es la extensión de terreno que se dedica en España a viñedos –lo que nos convierte en el primer país del mundo en superficie plantada–. Según los últimos datos del ICEX, las tres principales denominaciones españolas, en lo que a número de bodegas se refiere, son: Rioja (1.029), La Mancha (276) y Ribera del Duero (267). Esta última ha recibido un gran espaldarazo internacional con la declaración de Mejor Región Vitivinícola del Mundo en 2012 por los Wine Star Awards, galardones que entrega la reputada publicación estadounidense Wine Enthusiast (www.winemag.com). Este reconocimiento es consecuencia del buen hacer de los bodegueros y de una potente campaña internacional de promoción, auspiciada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen, que tiene por lema Drink Ribera, Drink Spain (“Bebe Ribera, Bebe España”). A pesar de todos estos titulares, la D.O. Ribera del Duero no ha perdido el norte. Los aplausos y palmadas son de agradecer, ya que a nadie le amarga un dulce. Pero, afortunadamente, no han olvidado que como realmente se descubre el valor de esta zona es pisando el terruño, hablando con los locales, disfrutando de la cultura de la región y degustando su gastronomía. Precisamente este tipo de relación es la que se fomenta con la creación de la Ruta del Vino Ribera del Duero (www.rutadelvinoriberadelduero.es). La idea que subyace bajo esta iniciativa turística es promover el enoturismo y dar a conocer el patrimonio cultural de la región.

La ruta transcurre por las cuatro provincias que conforman la denominación (Burgos, Segovia, Soria y Valladolid), en paralelo al río Duero. En la iniciativa participan 55 municipios, 55 bodegas, 22 restaurantes, 20 alojamientos, 12 enotecas, 21 museos y centros de interpretación, tres spas… Una amplia oferta de ocio, disponible en tan solo un clic: www.rutadelvinoriberadelduero.es

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Ya en Valladolid

Peñafiel atrae la atención desde la lontananza. Su castillo, encaramado en un risco, sirve de faro para los viajeros desorientados. Entre los gruesos muros de esta fortaleza del siglo XIV se encuentra en la actualidad el Museo Provincial del Vino, visita obligada para los amantes de la enología. Desde su terraza, estructurada como la cubierta de un barco, se vislumbra a babor y estribor un paisaje castellano salpicado de bodegas allá y acullá. Algunas de ellas de alta alcurnia, como la de Protos, construida por el prestigioso arquitecto Richard Rodgers.

Uno de los parajes más populares de la villa de Peñafiel es su Plaza del Coso, una curiosa plaza medieval en la que aún se celebran corridas taurinas durante las fiestas de San Roque, en el mes de agosto. En este caso, los toros no se ven desde la barrera sino desde los balcones de alguna de las 48 casas que dan forma a este atípico coso.

La casa de la ribera

A pocos metros de la plaza se halla la Casa de la Ribera, una casa museo en la que viven Mariano y su mujer, Tomasa. Ubicado en un edificio cuyos cimientos se remontan al siglo XVI, su intención es mostrar la forma de vida de comienzos del XX. Además de estar decorado con muebles y utensilios de la época, una familia de entonces vive aún entre sus paredes. A medida que el visitante se adentra en las estancias observará el transcurrir de su día a día. En la cocina, en el dormitorio… Una divertida manera de apreciar cómo la vida cambia en las formas, pero no en el fondo.

Dicen los académicos que la verdadera prueba para saber si un libro es inmortal es comprobar si aguanta una relectura. Los textos más ricos son aquellos que crecen con el tiempo, como el buen vino. Por analogía, los paisajes que más nos conmueven serán aquellos que nos invitan a nuevas visitas. Descubrir la Ribera del Duero no es cosa de un día. Este recorrido a vuela pluma ha sido un simple aperitivo. Más allá del papel se encuentra todo un mundo por recorrer. Estas tierras tienen la impronta cambiante del río que las recorre. Ya lo dijo el filósofo griego Heráclito: “Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río”. Un pensamiento no muy lejano del poema de Gerardo Diego dedicado al Duero: “Quién pudiera como tú/, a la vez quieto y en marcha/ cantar siempre el mismo verso/ pero con distinta agua”.

 

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