La casa de labor de El Empecinado (Valladolid)

El Empecinado.
El Empecinado.

Abandono y ruina en la casa de labor de El Empecinado

La Ribera del Duero en los medios

El Empecinado tuvo su casa de labor justo al lado del camino entre Peñafiel y Aranda, en un costado de la actual N-122. Tras su último uso como restaurante es presa de la desidia y abandono. Así lo cuenta Enrique Berzal en EL NORTE DE CASTILLA en un reportaje del 23/8/2015:

Imagínense por un momento que los guionistas de la serie ‘El ministerio del tiempo’ hubiesen incluido en su primer capítulo, nada más finalizar la escena en la que un agreste guerrillero se apresura a apoyar a Alonso Entrerríos en su afrenta con dos soldados franceses, este breve comentario: «A propósito, Empecinado, has de saber que tu Casa de Campo, la que está situada en el camino de Aranda de Duero a Peñafiel y a la que tanto te gusta acudir para cuidar de tus vides y charlar con los amigos, será pasto de la desidia y el abandono allá por 2015».

Ciertamente, el comentario no iría a ninguna parte y lo único que conseguiría es desconcertar al espectador, pero lo cierto es que obedece a la más triste realidad: aquella casa de labranza a la que Juan Martín Díez dedicó tantos desvelos y en cuyo seno se solventaron episodios decisivos de la vida del guerrillero es hoy pasto de la ruina y de la rapiña de los vándalos, que incluso han arrancado las verjas de las ventanas. Situada en el término municipal de Castrillo de Duero, patria natal del famoso guerrillero, el cierre definitivo del complejo hotelero y de restauración que en 2007 había establecido el empresario ribereño Julio Lázaro ha supuesto también su ruina. Hoy en día, el vasto inmueble que hasta los años 70 del pasado siglo albergó a tantas generaciones de descendientes del Empecinado es propiedad de una entidad bancaria, está totalmente tapiado y vegeta abandonado junto a la carretera que conduce a Peñafiel.

«Desde que se cerró el negocio de hostelería, hace tres o cuatro años, la casa está totalmente abandonada, se han llevado hasta las verjas de las ventanas», se lamenta Ignacio Moratinos, presidente del Círculo Cultural El Empecinado y uno de los descendientes del guerrillero; «en la casa nacieron mi abuela y todos sus hermanos, y la habitaron hasta después de la Guerra Civil, que es cuando se fueron a Castrillo de Duero», señala Moratinos, quien reivindica la recuperación de la histórica vivienda para convertirla en punto de referencia de una ruta turística del Empecinado.

«La casa fue derruida después del apresamiento del Empecinado en Olmos de Peñafiel, en 1823», explica Moratinos; «años después, Federico Martín Sabater, descendiente de Juan Martín, la rehabilitó y colocó la pequeña lápida con el nombre de El Empecinado que aún se puede ver. Los descendientes de Felipe Martín mantuvieron la casa hasta la década de los 70; entonces la vendieron y se convirtió en Mesón El Empecinado. La Diputación Provincial perdió la oportunidad y no quiso adquirirla. Hubiese sido la ocasión de convertirla en el punto estratégico de la ruta de Juan Martín», recalca Moratinos, para quien la situación actual constituye una nueva oportunidad en este sentido: «Desde el Círculo Cultural El Empecinado consideramos necesario que la Junta de Castilla y León y la Diputación Provincial hagan algo al respecto, que trasladen al inmueble el Centro de Interpretación de Castrillo de Duero y que desde el mismo parta la ruta del Empecinado, cuyo atractivo turístico es evidente».

Lo cierto es que la casa en cuestión atesora una densa y no siempre conocida historia, trascendental en muchas ocasiones para conocer la trayectoria de quien fuera uno de los guerrilleros más destacados de la Guerra de la Independencia.

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